Invitación abierta a la lectura.

Les invito a leer, es largo quizás para algunes y no les garantizo diversión pero si logran terminarlo, garantizo que valdrán la pena los minutos de atención. Ya le empiezo a sentir el gustito a este blog.


Para quienes frecuenten el aula de la autoescucha, les voy a compartir unas ideas por las que estuve bailoteando en estos dias. Para acompañarnos y quizas, con un poco de sincronismo, puedo estar escribiendo algo que justo alguien necesite leer. Intentaré ordenar las palabras lo mejor posible para su entendimiento, pese a que esto de estar dando forma a mis enjambres mentales para que otres me entiendan me es bastante rústico e intuitivo aun. Pero nos adaptaremos al medio y en fin, de eso un poco también se trata, no? De la intuición, y de la honestidad.


Se que quien este leyendo esto, probablemente estuvo o esta pasando por momentos de mucha ansiedad y angustia estos días. Claro, si el año empezó con sus buenos cachetazos, como para no movernos todas las estructuras. Pero, ey! No es lo que veníamos necesitando? Cuanto mas estamos dispuestos a tolerar para al fin tomar la responsabilidad de reevernos? Miren que el juego se puede poner picante si no nos hacemos responsables y aca no hay a quien realmente culpar, nadie quiere enfrentarse a un real catastrófico fin. Bueno, quizás fantaseamos un poco con ese plan, pero si ha de haber un fin a nuestra ya antigua forma de humanidad, estimo que la mayoría querremos que sea lo menos traumático posible, para que podamos regenerarnos rápidamente y seguir.


A mi, personalmente, me tocó bajar a las profundas oscuridades de mis sombras estos dias. Reflejo de entorno le digo, solemos coincidir. Quizás también les pase. Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera. El punto es que, miren: estamos coincidiendo un porcentaje enorme de seres a nivel planetario al mismo tiempo. Somos un monton les que estamos por momentos descolocades, pero también de a ratos y pese a esos momentos de incertidumbre y ansiedad probando hacer algo diferente, asi sea aprovechar este tiempo para aprender algo nuevo o tomar el descanso que no nos estábamos dando.


Y de repente en este reaprender a funcionar en estos nuevos parámetros, también estamos buscando y encontrando nuevas formas de comunicarnos. Comunicándonos mas desde el cotidiano cómodo de entre casa, dándonos la posibilidad de conocer la experiencia de otras personas a quienes admiramos por ejemplo, y ver sus procesos desde otra intimidad, con ropa cómoda, jugando mas que nunca y haciendose otras preguntas, explorando otros espacios. Siempre para disfrutar un poquito mas del viaje. A mi esto me hizo sentir mi viaje solitario de estos dias un poco mas mullido, como un gran abrazo colectivo, me hizo sentir la real red sosteniendo. Y que lindos son los abrazos que sostienen.


Aunque he leído bastantes, no estoy siendo hoy una lectora frecuente de libros, pero si leo un montón de palabras todo el tiempo. Y escucho un montón tambien, dichas por sus autores u otras personas en conferencias, entrevistas, charlas. Estos dias leí y escuché un montón, mas que nunca, y todas a través de una pantalla. Me di cuenta que las palabras importan. El lenguaje importa. Importan ya del punto que son uno de los elementos con que nos construimos identidad para mostrarnos al mundo, pero ademas, importan porque las palabras nos comunican y en comunicación unes con otres es como estructuramos este mundo concreto. Y esto es urgente de empezar a asimilar. En un plano, hasta si se quiere, dimensional las palabras construyen la historia que nos estamos narrando y los sistemas bajo los que estamos viviendo. En lo individual, pero también en lo colectivo.


Es importante destacar que estamos siendo capaces de vislumbrar estos dias lo caótica y oscura que se puede poner la realidad de a ratos. Entonces, estoy en un contexto aislado, lejos de lo que conocia como normalidad, solo tengo la incertidumbre de que va a pasar. El pensamiento que alimente construirá la realidad venidera. Ante la incertidumbre me pienso, estaba conforme antes? Si / no. No importa. Importa la pregunta. Yo no estaba conforme, no estaba asimilando que necesito reconfigurar partes de mi y que me requiere gran valor afrontarlo, pero es necesario. Estaba trabajando mas de lo que mi cuerpo algunos dias podia tolerar, desordenes, dolores, mal descanso, algunas deudas y encontrándome manteniendo una estructura de vida que me estresa y me mantiene lejos de mi estado esencial. Por que? Por que ese ritmo? Que necesito tanto todo el tiempo para tener que correr?


Tiempo. Siempre me quejo de no tener tiempo. Y de repente me encontré con tiempo.


Estos dias me resonó por muchos canales que las crisis pueden ser trampolines para algunes. Y yo creo que las crisis son trampolines para quienes tienen el coraje necesario para bajar al subsuelo, prender la luz y desarmar los monstruos que nos creamos durante mucho tiempo por no escucharnos y asumir eso como normal. Ahora ya sabemos que la normalidad es endeble, lo interesante es lo que nos puede sorprender el presente si prendemos la escucha.


Quiero compartirles ese coraje, quiero empujar a quienes también hayan vislumbrado alguna vez que esta experiencia se esta viviendo ahora y que no importa el tiempo, ni el de cuarentena, ni de la “normalidad” que ni siquiera es la misma "normalidad" de hace un año o una década, o diez minutos. Si asi tuviese que ser, la cuarentena también se volveria normalidad. No lo sabemos, no tenemos forma física de saberlo en estas bases concretas y con nuestras concepciones del tiempo.


Pero lo que si sabemos es que cuando se nos mueven estas bases caemos al presente y el presente nos aterra, porque es incertidumbre. Ansiedad, miedo, depresión, angustia, pánico. Los primeros dias de enfrentarme a esta nueva estructura de aislamiento llegué hasta a imaginarme atrincherada con mis afectos en mi casa y afuera desatándose todo el apocalipsis de pelicula que mi mente pudiese inventarse con efectos especiales al detalle. Mejor eso lo dejamos, justamente, para el cine. Para la creación. Encima entrando a Netflix me encuentro con que la película ‘Pandemia’ era una de las tendencias en Argentina. Que estamos eligiendo alimentar? Y si alimentamos la comunicación? Y las artes, la ciencia, la espiritualidad, la tecnología y todo lo que queramos alimentar, pero desde la comunicación, con empatía, buscando el equilibrio y el bien común. Creariamos esa normalidad.


Si yo puedo brindar herramientas para que otras construyan su mundo, asi como yo construyo el mío cada día, con las herramientas que otres me brindan, claro que lo voy a hacer. Fomentar esta cooperatividad, virtual de momento, que estamos desarrollando, claro que lo hago y lo voy a hacer, porque deseo para mi existencia compartir un mundo potenciado con otres seres, una humanidad descubriendo sus dones, su potencial, en comunicación honesta. Una humanidad con menos competencia y egoísmo pero porque nos sintamos tan maravillados con nuestra propia existencia que nos den ganas de brindarnos puros y en total expansión. Una humanidad trascendiendo.


Y todavia me lo pregunto, y espero preguntármelo hasta la última bocanada de aire que tome este cuerpo, porque desear aprender es fuerza: que mas tengo que aprender? Es esta palabra tan de moda ahora, resiliencia. A veces pasa que entre tantas palabras que brotan continuamente algunas se nos escapan. Pero me reencontré con esta y de hecho su concepto es muy bonito: capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas. Tenemos que aprender la resiliencia.


Este parate me hizo poner en funcionamiento nuevas formas, experimentos, me volví a entusiasmar y volví a esclarecer mi misión. Estoy dispuesta a poner todas mis funciones a servicio de que las verdades empiecen a circular. Para recordarnos que somos unidad, que hay una red multidimensional que nos sostiene y somos cada nodo de esa red y que cada nodo importa. Que estamos regenerándonos y es necesario que nos entreguemos desde el corazón al momento presente para dejar caer de a poco las viejas estructuras. Paso a paso, evolucionando un poco mas en cada instancia.


Amenazas externas e internas hay para elegir. Si no es el virus, es el cambio climático, el trabajo, el gobierno, los reptilianos o simplemente el universo me odia, ya ni importa. El fin siempre es inminente afuera, por eso anda igual para adentro que ahi también hay sombras, pero basta encontrar una vez los jardines para reconocer tu eternidad.


Yo hoy recorro mis jardines escribiendo. Hasta acá, hermosa tarde noche de paseo. Me contarán ustedes si disfrutaron también el viaje.




Julia








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